Comercio

Uva peruana: producir más, producir diferente

Perú sigue aumentando sus exportaciones de uva de mesa, pero la historia ya no es solo de crecimiento. Nuevas variedades, mercados y rutas logísticas están redefiniendo la industria.


Perú ya no compite solo por volumen

Durante la última década, Perú pasó de ser un proveedor emergente a convertirse en uno de los actores centrales del mercado mundial de uva de mesa.

Su ventaja no está solamente en cuánto produce. La combinación de nuevas variedades, diferentes ventanas de cosecha, expansión de superficie y acceso a mercados internacionales ha permitido al país construir una oferta cada vez más sofisticada.

Y las cifras muestran que la expansión continúa.

Según Provid, la Asociación de Productores de Uva de Mesa del Perú, la campaña 2024/2025 cerró con 83,01 millones de cajas de 8,2 kg, un aumento de 32% frente a la campaña anterior. Para la temporada 2025/2026, el volumen volvió a crecer hasta 86,4 millones de cajas, aproximadamente 4% más que el año anterior.

Pero hay un dato que ayuda a entender mejor lo que está pasando: mientras el volumen aumentó 4% en la campaña 2025/2026, el valor de las exportaciones creció alrededor de 1%, hasta alcanzar US$2.072 millones FOB, según Provid.

La industria está creciendo, sí. Pero crecer en toneladas ya no cuenta toda la historia.

 

De Red Globe a Sweet Globe: el gran cambio varietal

Quizás la transformación más evidente de la uva peruana está ocurriendo dentro de las cajas.

El país ha acelerado la transición desde variedades tradicionales hacia nuevas uvas licenciadas, especialmente aquellas que ofrecen características buscadas por los consumidores y retailers: buen calibre, crocancia, sabor, color y condición poscosecha.

Según Provid, durante la campaña 2025/2026 las variedades licenciadas representaron aproximadamente 87% de las exportaciones de uva de mesa peruana.

Entre ellas, Sweet Globe y Autumn Crisp se encuentran entre las variedades con mayor participación, mientras que Allison también ha ganado espacio.

El cambio es particularmente significativo si se compara con el lugar que ocupaba Red Globe hace una década. Según Provid, esta variedad llegó a representar alrededor de 48% del área certificada y cerca de 75% de las exportaciones peruanas. Hoy representa aproximadamente 10% de la superficie certificada.

La transformación varietal no es solamente una decisión de los productores. También refleja un cambio en lo que buscan los mercados.

Para un importador, no es lo mismo comprar "uva peruana" que definir una combinación específica de variedad, calibre, condición, semana de llegada y mercado de destino.

La variedad se ha convertido en parte central de la estrategia comercial.

Sweet Globe

Más superficie, pero también más concentración

La expansión productiva continúa: según Provid, Perú alcanzó 23.748 hectáreas certificadas para exportación durante la campaña 2025/2026, frente a 23.320 hectáreas en la temporada anterior.

Ica continúa siendo el principal polo productivo, con aproximadamente 49% del área certificada, seguida por Piura con 34%. Lambayeque y La Libertad completan buena parte de la superficie restante.

La geografía también explica parte de la ventaja peruana.

Piura permite trabajar ventanas tempranas y tiene un rol importante en el inicio de la temporada. Ica, en cambio, concentra una gran parte del volumen y cuenta con una industria exportadora altamente desarrollada.

Esto permite que Perú no dependa de una única zona productora ni de una sola ventana comercial.

Para los compradores internacionales, esa diversidad puede ser relevante: permite construir programas de abastecimiento que combinen regiones, variedades y momentos diferentes de la temporada.

La campaña 2025/2026 también tuvo que convivir con el fenómeno de El Niño, un factor que históricamente ha puesto a prueba al agro peruano por su efecto en las temperaturas y las lluvias de la costa. Aun así, la producción siguió creciendo. La experiencia acumulada en el manejo del cultivo, junto con la diversidad de regiones, variedades y ventanas de cosecha, ha dado a la industria una capacidad de adaptación que hoy es parte de su fortaleza.

 

Estados Unidos sigue siendo el mercado central

El crecimiento de la oferta peruana ha ido acompañado de una expansión internacional, aunque la industria continúa teniendo una fuerte concentración geográfica.

Según SENASA y MIDAGRI, durante la campaña 2024/2025 Perú exportó 562.093 toneladas a 44 mercados internacionales. Estados Unidos concentró aproximadamente 46% de los envíos, mientras Europa representó 24% y México 8%.

En la campaña 2025/2026, la concentración aumentó: según Provid, Estados Unidos recibió 52% de los envíos, Europa 22%, Latinoamérica 16% y Asia 6%.

Perú ha diversificado sus destinos, pero Estados Unidos continúa siendo el principal mercado de la industria por una diferencia considerable.

En este mercado también pesa el contexto arancelario. Los aranceles aplicados por Estados Unidos a los productos importados añaden incertidumbre a la cadena, porque afectan la estructura de costos y la competitividad frente a otros orígenes. Aun así, la demanda por uva peruana se mantiene y su participación en los envíos aumentó, lo que muestra el peso que tiene el origen en las ventanas de la temporada.

Al mismo tiempo, Latinoamérica y Asia representan espacios donde todavía existe margen para seguir desarrollando demanda.

 

Chancay cambia la conversación logística

Si las variedades están cambiando la oferta, la infraestructura puede cambiar la forma en que esa oferta llega al mercado.

La entrada en operación del Puerto de Chancay abrió una nueva alternativa para el comercio entre Perú y Asia.

Según Mincetur, entre enero y septiembre de 2025 el puerto movilizó 62% de las agroexportaciones peruanas con destino a China. Entre los principales productos estuvieron arándanos, paltas, uvas y mandarinas.

El atractivo está principalmente en el tiempo de tránsito.

De acuerdo con información del Ministerio de Economía y Finanzas, la ruta entre Chancay y Shanghái puede reducir entre 10 y 12 días el tiempo de viaje frente a rutas anteriores.

Para una fruta fresca, esa diferencia no es menor.

Menos días de tránsito pueden significar más alternativas para planificar programas comerciales, mayor flexibilidad para determinados mercados y potencialmente una mejor condición de llegada.

El impacto definitivo, sin embargo, dependerá de cómo evolucionen las frecuencias, los servicios disponibles, los costos y el comportamiento de la fruta durante los distintos itinerarios.

puerto de chancay

El desafío ya no es solo producir más

Los números de las últimas campañas muestran una industria que sigue creciendo. Pero también muestran que el crecimiento del volumen no necesariamente se traduce en un crecimiento equivalente del valor.

En 2025/2026, por ejemplo, las exportaciones aumentaron aproximadamente 4% en volumen, mientras el valor FOB lo hizo cerca de 1%, según Provid.

Eso pone el foco en una pregunta diferente: ¿cómo capturar más valor por cada caja exportada? La respuesta pasa por varios factores.

La variedad es uno de ellos. La calidad y condición de llegada, otro. También importan el mercado de destino, el momento de la temporada, los costos logísticos y la capacidad de anticiparse a los cambios de oferta.

En un mercado donde Perú, Chile, Sudáfrica y otros orígenes pueden coincidir en determinados períodos, el timing adquiere cada vez más importancia.

 

¿Qué podemos esperar de las próximas campañas?

Todo apunta a que la industria seguirá evolucionando en cuatro direcciones.

Más variedades licenciadas: La renovación varietal todavía tiene espacio para continuar, especialmente en nuevas plantaciones y superficies que están entrando en producción.

Mayor planificación por mercado: La concentración en Estados Unidos seguirá siendo relevante, aunque el contexto arancelario y el clima hacen más necesario distribuir mejor la oferta. El crecimiento de Latinoamérica y Asia abre oportunidades en esa dirección.

Más importancia de la logístic: Chancay agrega una nueva alternativa para Asia y puede modificar gradualmente algunas rutas comerciales, especialmente si los servicios y frecuencias continúan desarrollándose.

Más presión sobre la eficiencia: Con una oferta creciente, producir más no necesariamente significa capturar más valor. La coordinación entre campo, empaque, logística y comercialización será cada vez más importante.

 

Lo que esto significa para importadores

Para un importador, la evolución de la industria peruana representa más alternativas, pero también más variables que gestionar.

Ya no se trata solamente de encontrar un proveedor de uva peruana.

Se trata de definir qué variedad, qué origen, qué semana, qué volumen y qué mercado.

La capacidad de combinar distintas zonas productoras, programas varietales y alternativas logísticas puede convertirse en una herramienta importante para mantener continuidad de suministro y adaptarse a las condiciones de cada temporada.

Y esa es quizás la principal conclusión que dejan las últimas campañas: Perú está produciendo más, pero también está produciendo diferente.

La industria está pasando de una estrategia centrada en aumentar volumen a una donde variedad, calidad, timing y logística tienen un peso cada vez mayor.

 

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